"NADA ES, TODO FLUYE" Parece simple. Lo es ?. Algún día entenderé el significado y entonces,...... SE VAN A ENTERAR.

5.11.06

UN FANTASMA: LA ABSTENCION (1/2)


Cuando alguien, algún “líder”, opina sobre los resultados electorales, casi siempre hay una referencia al nivel de abstención producido. Siempre es al principio de la valoración. Forma parte de una cierta liturgia que pretende, de manera subliminal, dejar el mensaje de que “si no fuera por culpa de eso, hubiéramos ganado". Se les ha ocurrido alguna vez?. Piénsenlo, porque el grado de sinceridad con que se manifiesta dicha preocupación, no es siempre el mismo. Pero digo que forma parte de una liturgia. Y, en ocasiones, la preocupación es pura pose. Es falsa. Luego, se olvidan.
Se han fijado?. En las elecciones del 2003 hubo un 37% de abstención y en éstas, un 43%. Un 37 es ya mucho; un 43 es demasiado.
Ahora, fíjense un poco más. En Barcelona, en el distrito Sarriá-Sant Gervasi, la abstención ha sido del 28% y en Nou-Barris del 48%. No les dice nada?.
A mí me dice que la abstención tiene color social. A mí me dice que aquellas personas pertenecientes a la clase trabajadora son los mayores abstencionistas. Y yo entiendo que eso hace que tengamos que poner en primer plano las causas de esa abstención. Nosotros, la gente de izquierda, sus partidos, las organizaciones que en unos y otros ámbitos se preocupan del avance social, del progreso de los trabajadores. Por tanto, hablo también de los sindicatos, de las asociaciones de vecinos, de todo colectivo que crea que hay que mejorar la vida de la gente y luchar por ello. Así que no hablo de nadie en concreto, pues es una tarea de todos.
Pero, qué es la abstención y para que sirve?. A mi parecer, la abstención es un delegar al viento. Si pretende mostrar disconformidad con el sistema, solo sirve para debilitar a los que tampoco están de acuerdo con el sistema y quieren reformarlo. Por lo demás, debilita la propia estructura democrática gratuitamente y no aporta recambio alguno, mientras los otros (y no me refiero a los grupos parlamentarios) fortalecen sus posiciones y dictan su política, aquella que se quiere rechazar con la abstención.
Pero, vayamos al grano: la abstención tiene mil caras. Mil razones que son, muchas veces antagónicas. Así que nadie las empaquete y les ponga su etiqueta. Si les parece que es mi intención, les ruego me disculpen pero no es cierto. Es que a mi sí me preocupa de verdad este problema. La abstención no como causa electoral sino como consecuencia de otras causas, mas profundas. Y no tengo una solución porque ésta no tiene carácter técnico o funcional sino de hegemonía ideológica, cultural.
Tenemos una Constitución. Es la que se pudo aprobar, no tengo duda en eso. Algunos bienpensantes dirán que debimos derrotar al franquismo y no lo hicimos. Para nuestra desgracia, no pudimos hacerlo, no teníamos suficiente fuerza, esa es la verdad.
De ella, emanan los tres poderes, legislativo, ejecutivo, judicial y todas las leyes, orgánicas o no, que configuran nuestro entramado legal. Con sus ventajas y sus lagunas como mares. Entre ellas, la ley electoral, que define todo el proceso y presenta algunas trampas. Hablamos de ellas?. Que les parece que solamente se pueda tener diputados al superar el 3% de los votos?. A mí, muy mal. En las Municipales, es un 5%. Reformar la ley electoral?. No saben ustedes que lo hemos intentado sin poder impedir que nuestra propuesta vaya a la papelera?. Tenemos opinión colectiva y personal y podemos hablar de esto y otras cosas. Cuál es el problema?. No, no es el sistema electoral. Ojalá fuera eso. La Constitución?. Ojalá, pero no.
Es la realidad concreta y cómo se percibe esa realidad, lo que está detrás de la abstención. Es algo mas profundo que el hecho mismo del rechazo a la feria de las vanidades que son las campañas y a las que me he referido en algún artículo anterior.
Pero, como luchar contra una abstención que tiene mil caras?. Eliminándola por decreto?. No estoy de acuerdo, así que no se les ocurra pensar que lo estoy. Pero no es ninguna idiotez, no crean. En algunos países, votar es obligatorio. Ustedes dirán tal vez que eso es intolerable pero, se han parado a pensar que la vida colectiva nos obliga a otras muchas cosas?. Tenemos un DNI y hemos de estar empadronados en alguna parte. Si trabajamos, debemos estar inscritos en la Seguridad Social y cotizar por supuestas enfermedades potenciales y por supuestos retiros aun más potenciales. Debemos hacer nuestra declaración de renta y pagar una parte del salario que ya se han encargado de retener de antemano. Sigo?. Y lo hacemos a sabiendas que algunos defraudan a Hacienda, que otros conducen sin carnet, que otros tienen la “larga enfermedad” y están como robles, que otros cargan al fondo de garantía salarial el cierre fraudulento de la empresa, que otros......... sigo o sigue usted mismo?.Y si quieren, hablamos de las obligaciones virtuales, de aquellas que no constan pero existen y nos vinculan. Cuando se trata de decidir el inmediato futuro colectivo, por qué no no nos sentimos obligados?. Por qué no puede serlo?.
Si votar fuera obligatorio, no habrían 60.000 votos en blanco que ya son muchos; habrían un millón más. Lo que sería una buena hostia para todos los partidos. Pero sabríamos a qué jugamos y estaríamos fortaleciendo el sistema democrático, a menos que ese no sea el objetivo.
Los votos en blanco. Ese es un auténtico voto de castigo a los actores que se presentan y de paso, fortalecen la democracia. La abstención es otra cosa. Pero la abstención puede disfrazarse y algunos lo intentarán. Es posible hacer como en algunos sitios, que el votante se inscribe como tal. Así, el índice de participación siempre se acercará al 99%.
Si nos inclinamos por medidas legislativas que apoyen la participación, puede citarse la propia reforma electoral. Sistema mayoritario?. Es aquel que permite que con el 51% de los votos se obtenga el 100% de los diputados. Podemos hacer que las vegueries sean circunscripción electoral, aunque yo me inclino por circunscripción única para Catalunya. Otros querrán la comarca, que “acerca” al elector y al sistema mayoritario. Algunos, desearemos eliminar los topes del 3% y del 5% y potenciar un sistema proporcional puro. Otros, querrían dejar los escaños vacíos por la abstención o el voto en blanco.
Ese es el debate para solventar el problema de la abstención?. Me temo que no, pero algunos irán por esa vía y llevarán la calculadora consigo.
En la segunda parte, entraré directamente en mi opinión sobre la abstención, pero ya les aviso que ésta es meramente personal y no tiene influencia alguna sobre lo que opine mi partido ni les compromete lo que diga este tontaina.