NO LES PARECE DIGNO DE PENA?
Estoy enamorado de Txell. Bueno, se llama Meritxell Capdevànol i Montanyà y vive en Cardedeu, aunque nació en Cantonigrós, en la Garrotxa. Pero yo la llamo Txell y la amo desde que la oí hablar por primera vez.
No es agraciada, la verdad. Para decir toda la verdad, diré que se afeita mas a menudo que yo y se ducha menos. Pero hay entre ella y yo algo intangible y poderoso.
Pero no quería hablar de ella, sino del sentimiento de culpa que me acontece. Me explico:
Estaba paseando por Vilanova i la Geltrú cuando, de pronto, me crucé con María Sharapova y Elena Dementieva, dos grandes y hermosas tenistas (como ustedes ya saben). El caso es que me preguntaron en inglés si hablaba ruso y les dije que no, lo cual es cierto. Me miraron fijamente para contestar mi penetrante y acerada mirada y lo dijeron directamente: “Queremos pasar la noche con un tipo como tú”.
Me tomaron del brazo sin darme tiempo a replicar y me llevaron a la suite de un hotel.
Toda la noche con las dos. Además multiorgásmicas. Fue muy duro, con la esperanza que, finalmente se hiciera el milagro esperado. Ellas lo pasaron en grande. A veces pensaba en el significado de la palabra “eyaculé” como mecanismo de contención. Tendría algo que ver con el Barça?.
Fue horrible. Cuando se fueron, salí al balcón y les tiré un escupitajo que casi alcanza su Ferrari.
No se lo podré explicar nunca a Txell.
Pero lo peor no es eso. Lo peor es que no dijeron una sola palabra en catalán, en toda la noche!!!!!. Malditas rusas!!!!!
(En homenaje a los que no quieren saber nada de Elvira Lindo en el pregón de la Mercè).

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