UN FANTASMA: LA ABSTENCION (2/2)

Ante la abstención, cómo distinguir las razones de las excusas?. No resulta fácil. Una persona que me ha criticado por mi artículo anterior sobre el tema, se pregunta por qué no está entre los dos millones y pico de abstencionistas y afirma que no es por falta de ganas porque cuando necesitas que alguien te represente, no hay uno solo que lo haga y solo se preocupan cuando ven que la ciudadanía les da la espalda y entonces prometen reflexionar pero es solo por estética. Así que en cuanto vea una alternativa, se apunta.
Atención: esta persona ha votado. Quiero decir que el nivel de abstención actual, puede superarse, que nadie lo olvide.
Me gustaría creer que la abstención es un hecho coyuntural y tiene que ver con el desinterés por un determinado tipo de consulta. Ojalá se tratara realmente de que estamos cansados de debates identitarios y que dejamos de lado el día a día de los problemas de la gente. Eso solamente explicaría una parte de la abstención. Pero tal vez se trate de afrontarla en cada una de sus partes. Porque estoy seguro de que existen diversas tipologías dado que existen diversas razones-tipo para abstenerse.
Existen muchas razones y tienen aristas definidas, pero no somos capaces de sistematizarlas corriendo el riesgo de una lectura incorrecta sobre una imagen distorsionada.
He leído estos días que mi partido quiere estudiar a fondo el tema de la abstención. Loable, pero algo tarde. Hace ya mucho tiempo que se dispone de los datos de los que votan y los que se abstienen. Solo ha faltado tachar los apellidos y encargar el procesamiento de los datos a algún departamento universitario y subvencionarlo, ya que se subvencionan otras muchas cosas que carecen de relevancia y ésta, no.
Por otro lado, existe un fetiche del descontento?. Una rebeldía del bienestar?. No lo sé pero respeto todas y cada una de las razones de la abstención y comparto buena parte, si son razones y no excusas.
Existe un nivel de abstención estructural. Seguramente hay un 5% de votantes que no votan por razones de enfermedad, movilidad, edad avanzada, imprevistos...... Siempre habrá un porcentaje que no votará y unas veces serán unas personas y otras veces, otras.
Hay también un grupo de abstención consciente que no cree en el actual sistema democrático “formal” y valora la posibilidad de su superación por otro sistema no “formal”. Tal vez lo componga otro 10% del electorado y su abanico ideológico vaya del rojo intenso al azul intenso, pasando por el negro anarquista. Es una abstención ideológica. Hay que sumar aquí a la gente que no vota porque se lo prohibe su religión: No, no es ninguna tontería, eso existe. Eso sumaría un nivel de abstención del 15% y es irreductible, hoy por hoy.
Cómo enfocar el otro 30% existente?. Esa es la tarea central, porque es una abstención “dentro del sistema”, o al menos, lo parece.
Me permito proponerles dos grupos de abstencionistas:
- La abstención consciente. Los que están hartos de que su vida no mejore a pesar de las esperanzas depositadas y ven que todo es un prometer y no cumplir. Están hartos, pero no tienen alternativa ni trabajan para tenerla. Ahí situaría la persona que me critica.
- La abstención no consciente. Los que creen que no les afecta lo que pase en el Parlamento y en la política en general. Creen que todo eso no tiene valor alguno. Tampoco les importa nada de lo que se decida. Como secuela lógica, tampoco entienden nada de lo que se decide.
El primer grupo es difícil. Es un grupo de gente que se nos muestra como cansados de aguantarnos y exige cambios de actitud colectiva por parte de los “agentes políticos”. Necesitan encontrar ilusión en la política y menos pragmatismo desmovilizador. Necesitan saber que hay algo mas que un escaño y una corbata. Necesitan saber que cuentan realmente como agentes del cambio y no son meras referencias para pedirles el voto. Son gente que está y ha estado cerca en los momentos en que ha sido necesario, pero ahora nadie les llama. Algunos han visto bien la irrupción de los 3 diputados de Ciutadans, que mueven un poco el panorama. Muchos de ellos son primo-hermanos de los 60.000 votos en blanco. Por cierto, se han fijado?: Una de las candidaturas postulaba dejar vacíos los escaños resultantes y han sacado un 0,2% de votos.
El segundo grupo es aún más difícil. Una parte está afectada por una alienación feroz y no ve mas allá de sus propios intereses mas inmediatos. Otra parte, es incapaz de comprender nada que tenga que ver con lo colectivo. La penetración de la subcultura ha hecho estragos en ellos y carecen del espíritu crítico necesario para vivir en sociedad y confrontar ideas.
Cuando lo manifiestan, el primer grupo tiene razones para la abstención, el segundo grupo carece de razón y solo podría mostrar excusas.
Tal vez peque de subjetivo, o de falta de empatía; lo siento. Pero miren ustedes algunas caras y díganme si tienen remedio democrático.
Saben?. Yo creo que el Parlament tiene la culpa de algunas cosas y la política de Bush, de otras. Quiero decir que hay mas cosas y no todo es culpa “de los demás”, personificándolo en los 135 diputados y diputadas. Pero el esfuerzo debe ser de todos, de lo contrario llegaremos a una crisis total del sistema democrático.
Y ese esfuerzo de todos debe centrarse en demostrar que el poder tiene poder y sirve para mejorar las cosas. Ya no basta con promocionar vivienda pública a un 15 o 20% mas barata. Ahora hay que jugarse el tipo contra la corrupción. Todas las corrupciones pero sin romanticismos. Yendo al grano contra la corrupción urbanística y promoviendo cambios legislativos que acoten competencias hoy desperdigadas. Legislando sobre el suelo y haciendo que algunos se pongan nerviosos. En mi bonita ciudad, existe corrupción urbanística, pero los directamente implicados se niegan a personarse ante el juez: Se les acabarían los contratos. Hay que romper con eso y no es fácil.
Pero la confianza se recupera dando ejemplo. Si no es así, no somos mas que una pieza elegante de la decoración en una casa que no es la nuestra.

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