TIGRES, CABRAS Y MONOS

Ha pasado ya bastante tiempo pero cada vez que la miro, me guiña un ojo y me deja sin capacidad de odiarla. Qué tiempos aquellos en que un solo rugido hubiera hecho morir de miedo a todos los animales en kilómetros a la redonda. Ahora, en cambio, me limito a soportar la compañía de mis congéneres y aparento rugir para entretenimiento de los niños y sus padres que me señalan con el dedo y les dicen: “Mira, mira como ruge el tigre””Que grande.......a que es muy grande....!!!!!!”. Y los niños me miran con temor y admiración.....
No me puedo quejar por falta de espacio, pero me falta la libertad y me sobran esos que quieren pelear cada dos por tres por liderar esta puñetera familia de varias hembras y algunos machitos que desean arrinconarme y convertirse en dominantes y acaban por aburrirme de tanto desafió. A veces les digo que me dejen en paz y miren de ligar por su cuenta pero ellos siempre marcan el territorio en los mismos lugares que yo, con lo que, simplemente acabamos meando sin más, en un ritual que tiene bastante de cómico.

En la fosa de los monos, mi amigo de siempre está tan aburrido como yo y se limita a enseñar sus genitales de la forma mas pervertida que puede. Cuando acaba, siempre me saluda. Es simpático el mono y creo que me reprocha mi falta de confianza en él a lo largo del tiempo. Crecimos juntos en la selva y siempre me hacía la puñeta lanzándose desde los árboles y dándome un coscorrón y volviendo a salir pitando ante mi reacción de machito herido en su honor. Después fue mi compañero de cacería y nunca mi presa porque era mas listo que yo.
Y al fondo, tras el vallado, está ella, la cabra que me humilló y me guiña ese ojo tremendamente lateral y visible desde mi posición. Creo que no olvida ni deja que olvide que fui un tigre cobarde, pero ahora la valentía es una virtud inútil ya que nos trincaron a los tres de una sola vez............
En el traslado, el mono y yo fuimos a parar a un circo pero no logré adaptarme y me acabaron trayendo al Zoo. El mono vino poco después y mas tarde, un buen día trajeron a la cabra, pero siempre he creído que vino por su propia voluntad, para molestarme con su presencia. Para recordarme........ por cierto, todavía no he explicado lo que pasó. Pero ya no siento verguenza de aquello y hoy puedo hacerlo, porque he conocido toda la historia y no solo mi versión.......
Les explico. Yo era joven e inexperto pero necesitaba cazar porque ya estaba en edad de hacerlo. Me acompañaba el mono, que siempre iba de árbol en árbol y muchas veces me señalaba las presas.........

Allí en un claro, estaba la cabra. Iba algo despistada porque se alejó de la manada y no supo encontrarla. Se encontró con los huesos de un animal muerto y los estaba olisqueando temerosa de los peligros que la pudieran acechar. Casi se muere de miedo cuando nos olió y nos vio llegar, a pesar de todas nuestras precauciones. Estaba a punto de lanzarme a por ella cuando se oyó una voz recia salida de la cabra, que decía: “Ummmmm, que bueno estaba este tigre que me acabo de zampar........ha sido pan comido...”. Me detuve en seco, realmente acojonado, pues no conocía a ese extraño animal y su voz de depredador implacable......... y me retiré con mucha prudencia hasta situarme lejos de su alcance......
Entonces llegó el mono, entre divertido y cabreado....: “Joer, vaya mierda de tigre, te has dejado acojonar y engañar por una puta cabra....””Pero no has visto que no eran huesos de tigre sino de gacela?. Te ha tomado el pelo y no entiendo como reaccionarás cuando los demás tigres lo sepan.....Acaba con ella de una vez!” Aquello me cabreó de verdad y me puse hecho una fiera. Me lancé de nuevo a la carrera sin procurar sorpresa alguna, estaba ciego de ira y no pensaba perdonarle la vida. Pero lo intuyó y me vio llegar otra vez. Estaba de espaldas, sin inmutarse y eso que yo hacía ruido. Entonces levantó la cabeza y sin volverse volvió a hablar con aquella voz ronca y agresiva: “Vaya, hace media hora que mandé al mono a traerme otro tigre y el hijoputa no aparece, así que me lo comeré como postre”........
Cuando oí eso, literalmente me cagué y frené en seco de nuevo y cuando el mono llegó hasta mí, le miré con odio pero no tuvimos tiempo de nada más porque la red cayó sobre nosotros, nos pincharon para dormirnos y nos cargaron en un camión.
La cabra me confesó que había tenido que hacerlo porque el pánico la obligó a una acción desesperada........ y el mono me reprochó mi falta de confianza......
Es igual, ahora estamos aquí y la cabra me guiña de nuevo el ojo......y no la puedo odiar.
Colorín, colorado.......
(Este cuento no es mio. Está basado en uno que recibí por mail. Yo, simplemente le he dado otra forma. Se trata de un plagio?. Tal vez sí. Ustedes mismos....).
Etiquetas: CUENTO ANIMAL

1 Comments:
Sento molt tots els comentaris que et vaig fer l'altre dia. Continua fent-ho igual que fins ara, no et desanimis.
Una salutació ben cordial.
22/11/06, 23:10
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