HIPOTECAS MORALES

Le pido un café. Añado que lo quiero corto. Necesito aclarar que se trata de un café sólo, sin leche. Me mira como si me entendiera pero yo sé que no es cierto, porque, acto seguido me sirve un café que desborda la taza. Es igual. Me estoy acostumbrando.
En el bar hay otros ecuatorianos y alguno de ellos va bastante cargado de cerveza y discute por discutir, para que la discusión, ya que no la comida, minimice los efectos del alcohol y permita renovar las botellas. He hablado de ecuatorianos, pero estoy hablando de españoles.
Trabajan y viven entre nosotros. Trabajan más y cobran menos. Beben igual. Algunos tienen familia pero ya está durmiendo, en un piso de pena. Trabajan, cotizan, gastan, fornican, ríen y lloran, beben y discuten. Son españoles.
Escuché una vez a un tertuliano de bar como justificaba que él tenía más derechos, porque era español. Había nacido aquí y eso era todo. Lo decía con un punto de emoción. De una emoción torpe y criminal.
Recuerdo cuando yo era un niño. Tenía unos 12 años y el padre de mi amigo Paco nos explicó sus andanzas por Alemania, una vez que estuvo aquí, para pasar las vacaciones, tras muchos meses de enviar dinero a casa y a fuerza de privaciones personales. Era uno más de los dos millones de emigrantes que se ganaban la vida fuera, porque no podían hacerlo en nuestro mísero país, España.
El padre de Paco nos habló de lo grande que era Europa y Alemania y de lo mucho y bien que trabajaban allí. Nunca olvidaré que le pregunté si él ya hablaba alemán. Nos dijo que sí y para demostrarlo nos quiso ilustrar con un “Sabes como se dice en alemán, un vaso de vino?. Se dice vasechi de vinechi”. Le miré con el gesto torcido. A pesar de mi ignorancia, hasta yo podía entrever que aquello tenía mas que ver con el italiano que con el alemán.
Esa escena me ha perseguido hasta ahora. Con el tiempo, pude hacerme la fotografía de aquel hombre, compartiendo su poco tiempo libre y su soledad con otros emigrantes españoles e italianos, alrededor de un vaso de vino, o de muchos vasos.
Una parte de los protagonistas ya desapareció y algunos otros los vemos en nuestros barrios tomando el sol en un banco de cualquier parque y mirando al vacío. Otros, se volvieron a sus pueblos de origen.
Entonces, esa gente sufrió muchas amarguras y desprecios. Fueron tratados como mano de obra sin personalidad. Igual que ahora hacemos nosotros.
Pero España, su gente, contrajo entonces una hipoteca moral que sus hijos deben seguir pagando. Tenemos una deuda que no se salda si se olvida la historia. Resulta intolerable que la olviden quienes la vivieron en primera persona y también su descendencia. Nadie es más que nadie. Esa deuda hay que pagarla compartiendo nuestra vida con aquellos que ahora vienen aquí en busca de lo mismo que nosotros buscamos entonces en otros lugares: salir de la miseria.
Es claro que entre esa gente encontramos algo de chusma. La misma chusma que tenemos entre los “nativos españoles”. Muchos inmigrantes están pagando impuestos y algunos nativos se vanaglorian de evadirlos. Quién nos interesa más?. Siempre he creído que mi vida tenía bastante mas que ver con la de un trabajador francés o italiano que con la de algunos potentados catalanes.
Yo soy catalán. Y soy español. Y todo eso no significa nada cuando creo que con eso basta. Es de aquí todo el que vive y trabaja aquí, y quiere compartir su vida con nosotros. Somos todos charnegos. Pero hay cosas peores.
Aun debe quedar algo bueno en mí, porque sonrío al camarero y le doy las gracias, aunque no sepa preparar un puto café.

3 Comments:
Pues sí, es que es lo que tiene pertenecer a la especie esta de seres racionales (por llamarla de algún modo ampuloso y que se atenga más bien poco a la realidad), que establecemos fronteras, y leyes, y propiedades... y cuanto más de todo esto tenemos, pues menos es el que no lo tiene... y agradecidísimo debería sentirse de que no le hayamos dado una patada en el culo, que en lugar de eso, le hemos dado un trabajo y todo, fíjate... si es que somos de un desprendido...
Oye, despistado, que soy la vecina de arriba. Pero cómo no te vas a acordar... si viniste a las tantas a pedirme sal... Ahora yo vengo a que me devuelvas el salero y a ver si tienes por ahí un poco de azúcar, nada, medio kilo aprox, que mi novio es diabético y le quiero preparar algo muy especial para esta noche... Hala, Dios te lo pague, eh...
27/4/07, 17:58
No és necesari mirar a Alemanya per trobar un exemple prou clar de que l'ésser humà no aprèn. Molts, jo inclòs, som Xarnegos. I amb molta satisfacció de ser-ho, només faltaria! El cas és que a la meva àvia no li volien vendre a determinades botigues pel fet de no parlar català, no és que no li parlessin en castellà, per suposat que no, simplement li deien: "Aquí no tenim res per vostè".
Aquestes mateixes persones vingudes de fora, tenen com un sentiment de vendetta o de idiotesa que paguen amb la gent que ve ja no d'espanya, sinó de la resta del planeta.
Reflexionem...
11/5/07, 8:37
hola, aquí en Venezuela hay muchos españoles, italianos y portugueses que llegaron hace muchos años y se establecieron acá, logrando una vida digna, aquí hicieron familia, tuvieron sus hijos, se ganaron el pan, y gozan de mucho respeto porque son personas muy trabajadoras y muy dignas; siempre me digo: el mundo es hogar de todos, hay para todos, ¿qué nos cuesta compartir si todos estamos aquí de paso?
reflexivas palabras las tuyas.
abrazos
15/5/07, 3:25
Publicar un comentario
<< Home