CUENTO CONSPIRATIVO

John Watson pidió una entrevista con Pete Holland y éste se la concedió. Se reunieron en una cafetería de la calle 69 y pidieron sendos cafés. Tras las presentaciones, John, empezó a hablar:
- Verás Pete, la situación no es tranquilizadora y algunas personas consideran que hemos de adoptar una actitud que no se limite a esperar sino que aporte elementos proactivos que permitan situar el problema en términos que resulten controlables a medio plazo. Estas personas no están contentas del rumbo que está adquiriendo la polémica sobre el cambio climático y creen que hay que lanzar algún elemento que suponga un salto cualitativo en el debate. Ya están cansados de negar lo que parece una evidencia.
Pete mostró cara de extrañeza. No conocía personalmente a John pero eso no resultaba trascendente. Lo importante era saber a quien representaba, quiénes hablaban por su boca. No había tenido tiempo de saber gran cosa sobre el interés de John, pero conocía al personaje: Se trataba de un abogado de uno de los equipos mas notables de la Costa Este y no era un vulgar picapleitos. Había ocupado la responsabilidad de coordinador de campaña de Clinton en las elecciones a gobernador de Arkansas. Su mirada era de una astucia destacable y su tono de voz mostraba una gran capacidad de seducción.
- Bueno John, no entiendo muy bien quienes son esas personas ni cuales son sus intereses y percepciones frente al cambio climático, pero te sigo escuchando. Espero que aclares mis dudas. Podemos hablar sin rodeos?. Puedo pedirte que me aclares el hecho de que me hayas llamado?. Tiene que ver con mi amistad con Al Gore?.
- Tiene que ver, tiene que ver. Todo se relaciona con todo. Pero voy a ser directo y duro. Porque lo que yo te explique, no te lo habré explicado y mi propuesta no existirá aunque te la muestre con todo detalle.
- Bien, entiendo. Ni nos conocemos ni nunca hemos hablado pero me propones un acuerdo que parte de alguien para que yo lo traslade a alguien. Me imagino el origen y el destino pero no entiendo por qué debemos hacer de intermediarios tu y yo, dado que tu amigo y el mío, son amigos.
Empezaba a tomar un rumbo absurdo aquella conversación de café. Cualquiera que pasara por allí pensaría que los dos estaban borrachos y el café contenía un exceso de coñac. Pero la indumentaria de los contertulios denotaba su buena posición social.
- Te equivocas Pete. No vengo de parte de Bill Clinton. Bill está demasiado ocupado con sus conferencias y sus infidelidades. Cuando tiene un momento, toca el saxo en cualquier reunión de amigos, pero yo no estoy entre ellos. No, Bill no sabe nada de todo esto, de momento.
- Entonces debo reconocer que no te sigo. Al grano, por favor.
- Bien. Tenemos un plan. Sabemos que tu has mostrado siempre un cierto interés medioambiental y que tienes acceso con tus opiniones a la imagen que Al Gore procura alimentar sobre si mismo. Sabemos más. Sabemos que Al es un gran comediante porque predica cosas en las que apenas cree y ha acabado por ser una especie de guru de internet, él que apenas hace uso del correo electrónico y tiene una página web que le hizo su equipo informático y se la mantiene en su nombre. En fin, que todo lo que hace es porque tiene negros que se lo hacen. No te ofendas si te digo que, según nuestra opinión, tu eres uno de esos negros, a pesar de tu blanca piel. Sigo?. – Pete asintió de mala gana-. Sabemos que eres gay y sabemos que tu amigo actual ha estado detenido en dos ocasiones por posesión de droga. Y sabemos que aprovechaste tu influencia como miembro del gabinete del vicepresidente para comprar a precio de saldo tu rancho de Virginia. Y más cosas. Sigo?.
Pete había cambiado de color. Su indignación estuvo a punto de llevarle a darle un manotazo a las tazas de café y aplastárselas contra los morros de John. Pero se contuvo.
- Me estás proponiendo chantaje?. Lo único que puedes demostrar es que soy gay pero eso ya lo sabe mucha gente....
- No Pete, todo eso es en realidad irrelevante y no tiene nada que ver con la propuesta. Simplemente pretendo decirte que hemos hecho los deberes y sabemos con quién estamos hablando. Pero no debes preocuparte por todo eso. Sabemos mas cosas de tí pero solamente te indicaré una: lo del asunto del hotel Bremen en Alemania, hace diez años, cuando sodomizasteis a aquel pobre chaval entre Al y tu. Los servicios secretos nos remitieron un informe y ningún periódico ha dicho nunca nada. Sabemos además que pagasteis los 30000 dólares de los fondos reservados para que callara y que existen fotografías......
- Que coño queréis de mí, John y quien sea que esté detrás?.- Pete estaba realmente cabreado pero no era tan tonto como para largarse en ese momento sin saber el porqué de tanto interés en él-. Habla ya y olvídate de mi pasado.
- De acuerdo. Me gusta que no te hayas desviado del objeto de la reunión. En efecto, nada de lo que me interesa transmitirte tiene en realidad nada que ver con tu pasado. Olvidemos todo eso y vayamos otra vez al grano de una vez.
- De acuerdo – dijo Pete y se aprestó a escuchar.
- Mira Pete, tu sabes que el debate medioambiental es uno de los asideros en que se agarran en la actualidad todas las fuerzas anticapitalistas, especialmente los verdes y los comunistas pero también otras fuerzas políticas y sectores sociales. En ese debate que lleva ya demasiado tiempo, se han unido amplios sectores de la población, especialmente jóvenes, entre los que se refugian los antisistema, que es como yo llamo a los comunistas, se vistan como se vistan. Es curioso, los comunistas llaman antisistema a todos aquellos que no quieren el sistema democrático pero yo no estoy de acuerdo con eso porque.......Perdona, Pete. Vuelvo al tema.- dijo al ver la cara de extrañeza de Pete- . El tema es que la batalla de imagen está perdida en términos estratégicos, según las personas a las que represento. No podemos negar la evidencia por mas tiempo en torno al cambio climático. El cambio climático no es cosa de ahora, pues todo el desarrollo de los últimos 100 años ha comportado una fuerte presión sobre el medio ambiente. El problema es que, al igual que otros componentes, la aceleración del desarrollo, ha comportado una aceleración igualmente global en sus consecuencias medioambientales. Todo se ha precipitado en la última década. Sabemos que en este momento, la comunidad científica ha establecido un discurso que coincide con los intereses de los antisistema. El protocolo de Kyoto nos hizo quedar como unos egoístas feroces y no tuvimos mas remedio que evitar sus compromisos. Las presiones de las grandes multinacionales de la energía nos exigían que diéramos al traste con la intenciones allí proclamadas y lo hicimos, a pesar de la opinión del mismo Bill y de algunos otros. Así que todo eso de las emisiones de CO2 y la capa de ozono está en otras manos. Hemos fomentado la política de biodiesel pero me temo que sea tarde para suplantar todo el entramado actual de “las siete hermanas”. Las petrolíferas no están dispuestas a que unos antisistema les condicione el reparto de dividendos ni dificulte nuestra política, una política de hegemonismo del que nos beneficiamos todos. Nuestro país no puede permitirse perder el liderazgo energético, muy amenazado en la actualidad por las reivindicaciones estatalizadoras de algunos gobiernos. Y hemos fomentado inversiones en energía eólica pero sabemos que no la vamos a poder recuperar, por su bajo rendimiento. Hemos hecho nuestros cálculos y no vemos la manera de resistir mas allá de los próximos diez años. Para colmo, las pretensiones de Chávez y otros, están configurando una política unitaria anti norteamericana y no podemos hacer lo que hicimos en el pasado a través de las juntas militares. Los últimos acuerdos de cooperación de Venezuela con Irán en torno a la política de precios de la OPEP están incomodando a nuestros aliados de la zona e Irak está siendo nuestra tumba mientras las expectativas petrolíferas allí, no se están cumpliendo. En fin, el cuadro empieza a ser dantesco......
- Entiendo-dijo Pete- pero que pinto yo en todo eso?.
- Buena pregunta. Estamos perdiendo la batalla porque seguimos luchando. Estaría perdida del todo si no lucháramos. Hasta ahora hemos puesto en entredicho toda esa información sobre el cambio climático y la hemos calificado de alarmista bajo diversos argumentos. Pero ya sirve de poco todo eso.
- Exacto, porque el cambio climático es una realidad por incipiente que parezca. Y se acentuará con el tiempo.
- Estoy de acuerdo con eso. Como ves, no estamos tan lejos en nuestras ideas. Pero se trata de otra cosa. Se trata de que la adecuación a las políticas de carácter sostenible, si alguna lo es, no lleve pareja la destrucción del sistema actual. Hoy, quienes están capitalizando el descontento son los antisistema. Queremos que los capitalice otro. No queremos que la izquierda en general y los ecologistas en particular incrementen su fuerza y lleguen a dirigir las políticas en Europa y el mundo. Bastante tenemos ya con los tiras y aflojas con los rusos y los chinos, pero ellos también tienen bastante que callar en el terreno medioambiental. Me sigues?.
- Creo que si, John. Pero, sigue.
- Bien. Te he hablado de nuestros cálculos. Nuestro margen de maniobra no es el que era, es cierto, pero tenemos alguno y quiero basar en él mi propuesta. Es una propuesta que parte de los condicionantes que te he explicado y de otros que he obviado por no alargarme. Tenemos el suficiente margen de maniobra como para poder elegir a nuestro adversario. Si tu pudieras, no elegirías jugar un partido de tenis contra un vecino tuyo en vez de jugar con Pete Sampras?. Estoy seguro de que lo harías, al menos si lo que te importa sobre todo es ganar ese partido. Yo creo que es bueno poder elegir a tus enemigos, pero no te equivoques. Tu amigo Gore no es ni tonto ni un enemigo. Justamente por eso te hago la propuesta. Queremos que Gore y tu seáis nuestros enemigos, los enemigos de la gente a la que represento. Sé que en el fondo sabes de quienes estoy hablando, pero dejémoslo así. Queremos que Gore rentabilice su discurso no solamente en dólares sino en prestigio social y político. No queremos que los antisistema lleven la bandera de la protesta. Queremos que la lleve él. Y podemos lograr que eso sea así. Que te parece?.
Pete asintió provisionalmente. Tendría que hablar con Al pero sabía que le gustaría la idea. El sistema se encargaba de quitarle la bandera del cambio climático a los antisistema y dársela a Al Gore. O lo que es lo mismo, a un hombre del sistema. Pete no lo sabía en ese momento pero no tardó mucho en ver la materialización de esa propuesta. El Oscar a un documental sobre el cambio climático en favor de Gore. El premio Nóbel de la Paz en favor de Gore. El premio Príncipe de Asturias en favor de Gore.........
Los amigos de John sabían que estaban en el buen camino. Muchos jóvenes adoraban a Gore y dejaban de escuchar el tremendismo anticapitalista de los antisistema.
Cuando llegara el momento, podrían cargarse al personaje si resultaba necesario. Descabalgando al ídolo se cargarían la idea que sostuvo. Desautorizarían su discurso y lo calificarían de apocalíptico y ultra religioso y cuando Gore se reivindicara como medio santo, aparecerían las fotos del hotel Bremen. Pero aun era pronto para eso. No había que adelantar acontecimientos. Una buena decisión podía convertirse en mala si se precipitaba, según el timing o cronograma de la propuesta. Lo relevante era la consideración de que resulta más fácil cargarse una persona que a una idea. Se trataba de calibrar la presión necesaria para controlar el proceso. Todo bien ligado.
Entonces apareció Rajoy y dijo que su primo le había dicho que todo eso del cambio climático era una tontería, en alusión a Gore. Rajoy no sabía que estaba desactualizado respecto del sistema y alguien le debió hacer una llamada porque echó tierra sobre su primo. Tal vez le llamó John Watson?.

2 Comments:
Genial, tronco, ¡genial!
11/1/08, 19:16
muy bueno, mister.
un relato cojonudo y con un estilo muy depurado.
es aterradoramente verosímil.
Un abrazo. Te sigo.
18/8/08, 13:10
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