"NADA ES, TODO FLUYE" Parece simple. Lo es ?. Algún día entenderé el significado y entonces,...... SE VAN A ENTERAR.

30.6.14

EL PERRO DEL HORTELANO


 


La indignación o el cansancio, tras un día de intenso aburrimiento, dejó paso a un duermevela  al que no podía resistirme y las secuencias se concatenaban sin orden alguno. Así pude ver como el rey Alfonso II “El Casto”, el que se casó con la reina Berta, emparentada con la corte francesa, podía gobernar cual perro del hortelano: sin copular con su señora reina ni fornicar con damisela alguna, ni dejando que otros lo hicieran. Así, la reina Berta quedaba rescatada y recatada en su pedestal impoluto mientras su casto marido se mataba a pajas, con riesgo para su regia visión.
 
Ese rey, que alternó (¿?) con Carlomagno, murió en el año 842 “tras llevar 52 años de casta, sobria, inmaculada, piadosa y gloriosamente el gobierno del reino”. Según algunos, El Casto, en su lecho de muerte, tras tomar su ración de aceite de manos del sacerdote, se puso en pie y gritó: “¡¡El futuro es nuestro!!”  Luego expiró. Y yo me desperté sobresaltado, lamentando esa pesadilla de mierda  y volví con mis datos. Veamos:
 
En Diciembre de 1978 se presentó a Referéndum el texto de la Constitución, hace ahora casi 36 años. Los electores convocados eran 26.6 millones de españoles. Votaron 17.8 mill. y 8.8 mill. se abstuvieron. Un 67% y un 33% respectivamente.
 
El 88% de los votantes lo hicieron por el “SI”. Fueron 15.7 mill. (entre los que me cuento) y representó el 59% del total de electores.
 
En resumen, se aprobó por algo más de la mitad de los españoles con derecho a voto. Y ahora, 36 años después, ¿qué ha pasado para que se cuestione buena parte del texto constitucional?
 
Algunos que ni siquiera la votaron entonces, ¿se acuerdan de aquellos franquistas redomados que pretendían eternizar la dictadura?,  han usurpado nuevos patrimonios y querido convertir la Constitución en una especie de antiguo testamento y la usan para lanzarla a la cabeza de los demás. Es un texto inamovible para todos, a menos que convenga tocarlo, según los propios intereses del poder. O sea, la sempiterna doble moral, gracias a la cual, algunos  pudieron colgar el uniforme y estrenar traje y corbata. En ese marco se funden intereses diversos acerca de la forma de estado, la estructura territorial y la participación democrática.
 
Por otro lado, se corta el paso a consultas (vinculantes o no) con el viejo truco de que los implicados somos todos en general, o sea, ninguno en particular. Pero cuando se quiso formalizar la entrada en la OTAN, no hubo problema y cuando se realizó la modificación exprés  acerca de la prioridad del pago de la deuda, el contubernio funcionó a la perfección.
 
Es necesaria una consulta sobre la forma de Estado, ahora que se pretende consolidar  a otro rey. Es necesaria  una consulta sobre la posible voluntad de los catalanes acerca de una España federal o la independencia. Pero para eso, no hay voluntad alguna por parte del poder. Ni siquiera es cierto que quieran una consulta general para todo el Estado, lo dicen con la boca pequeña y la cara cementera.
 
Déjenme acabar con algunas cifras más.
 1)         Desde que yo y otros votamos “SI”, han pasado 36 años. Son muchos años, tantos como lo que duró la Dictadura de Franco. Que nadie se moleste porque los periodos no resulten cualitativamente comparables, lo sé. Pero son demasiados años sin tocar una coma en un mundo real frenético en los cambios sociales.
 2)          Aquellos 26.6 mill., los que pudieron votar en 1978 con sus nombres y apellidos, se han convertido en  13.1 mill. Son los que tenemos más de 55 años y estamos más o menos vivos. Quedamos 8.8 millones que votamos en el referéndum y 7.7 mill. fuimos los que votamos “SI”.

Conclusión:          Ahora, en las Elecciones Europeas recientemente celebradas, éramos  34.7 mill. de electores. O sea, el 20% de los electores actuales que votaron SI hace 36 años, tienen secuestrado nuestro voto. Ese 20% no nos permite votar porque ellos ya votaron entonces. Uno de cada cinco electores, justamente el que menos futuro tiene por delante,  no permite votar a los otros cuatro.
 
Y para más inri, seguramente la mitad de ese 20% lo forman gentes que votamos desde posiciones de izquierda y en este momento podemos estar de acuerdo e incluso desear con fuerza que se vote en una consulta o que instauremos una República. Personalmente, no le pienso perdonar ni una a Felipe V +I, "El Pre Parao", si es verdad que lleva toda la vida preparándose. Así que aquellos que se aferran al antiguo testamento y guardan celosamente las llaves del baúl, el 10% del electorado, posiblemente representen lo más retrógrado de la sociedad.
En resumen estadístico, dos de cada diez votamos "SI". Uno de ellos, quiso así (o al menos lo soñó) acabar con el franquismo de una puta vez. El otro, quiso remarcar el "atado y bien atado" porque no sueña; solo "nosdapolculo".
 
“¡¡¡El futuro es nuestro!!!”,  gritó el anciano…