"NADA ES, TODO FLUYE" Parece simple. Lo es ?. Algún día entenderé el significado y entonces,...... SE VAN A ENTERAR.

20.9.14

NICCOLÒ MACHIAVELLI /1399235







Nicolás Maquiavelo fue un pensador, escritor y diplomático adelantado a su tiempo: Nació y murió en un país que aún no era Italia (República de Florencia 1469-1527, adelantado, ¿lo pillan?) y supo explicitar tanto la petición de clemencia ante una injusticia como el precio que puso para compensarla: Regalar su conocimiento, su bien más preciado entre sus pocos bienes a los responsables de sus desgracias, los Médici, gracias a los cuales Maquiavelo resultó encarcelado y torturado a lo largo de su vida.

Si damos alguna pincelada al contexto, en aquellos tiempos feudales y absolutistas se empieza a desarrollar un movimiento general en el plano cultural y político de ámbito europeo llamado Renacimiento. Como es costumbre, el mundo conocido se abre al cambio con la excepción de España, que instaura la sagrada inquisición. Mientras Francia, el embrión que formará la futura Alemania y los reinos que luego formarán Italia se lanzan a innovar y revisar el modelo feudal en todos los planos, España, país poderoso en aquel tiempo, gracias a la influencia de Dios, español de nacimiento, presentaba su mayor activo en una alianza con la Iglesia Católica, que dura hasta nuestros días en forma de inquisición ilustrada lo que provocó el exilio de Dios hacia Norteamérica y hoy es apátrida.

Pero volvamos a Maquiavelo porque su obra incide en ese contexto. Lo que más tarde llamaremos Italia, es en aquella época un conglomerado de pequeños reinos y repúblicas o Ciudades Estado (Repúblicas de Florencia, de Génova, de Siena, de Venecia, Reino de Nápoles o de Sicilia, Ducados de Saboya o de Milán…). Además, algunas partes importantes como el Reino de Nápoles, Sicilia o Cerdeña  estaban en manos del imperio español. Y por si faltaba algo, los estados pontificios, hoy llamado Vaticano, abarcaban mucho más que una parte de Roma y ostentaban un ejército capaz de impresionar a cualquiera.

Pero que nadie piense que el Renacimiento es un proceso histórico lineal exento de contradicciones. Junto al florecimiento de la cultura y de las artes, junto a las disensiones del calvinismo en la religión oficial, coexiste la represión y el crimen del poder, de todo aquello que desprenda poder. Sirva de muestra Galileo Galilei.

Tal vez sea este el momento adecuado para introducir algunas de las claves de Maquiavelo, justamente con el Vaticano, demostrando así que el pensamiento político de Maquiavelo trasciende su presente: Hoy el Vaticano insiste en recordarnos que lo suyo no es el poder terrenal sino el espiritual. Lo cierto es que esa afirmación sigue siendo falsa porque la influencia religiosa y cultural le permite condicionar voluntades. Pero eso es ahora. En el siglo XV, los Papas tenían hijos y concubinas y poderosos ejércitos que combatían a sus órdenes en alianzas con fulano o con mengano. Entonces, su reino sí que era de aquel mundo terrenal. Hoy solo son una muestra de su debilidad espiritual no deseada que compensan con las muchas riquezas amasadas. Pero que a nadie se le ocurra darles poder porque montan otra inquisición.

Maquiavelo resalta muchas ideas que son en realidad de sentido común y resultado de sus observaciones empíricas sobre la realidad social. “Nadie o casi nadie tendrá ocasión para saber cómo eres, pero todos verán cómo aparentas ser”. Hoy llamamos a eso “Imagen o Look” y esa afirmación me permite resaltar que Maquiavelo es hijo de su tiempo. Ni Darwin ni Marx ni Da Vinci ni Galileo podían ir mucho más lejos de lo que su tiempo les permitía. Eso debiera servir para justificar lógicas limitaciones que no empobrecen su brillo. Así, el alcance de esta observación (y de otras) deviene plenamente actual. Los actores políticos actúan y no se muestran en su dimensión real, siempre decepcionante. Actúan, fingen amabilidad o ferocidad según convenga a sus propios intereses y llegan hasta niveles que resultan a veces patéticos en su bondad o crueldad. En definitiva, sigue siendo plenamente actual que los fantasmas ya no habitan los castillos de Escocia: son ciudadanos del mundo. Se trata de un compendio sobre las virtudes públicas y los vicios privados o, si se quiere el espantajo del rey desnudo.

Por cierto, mi amiga Montse siempre se imagina en ropa interior a su director general mientras suelta sus poderosos y ampulosos discursos sobre la realidad y futuro de la empresa y ella sonríe interiormente porque lo deja sin autoridad.

No obstante, más allá de las cuatro etiquetas identificativas (no siempre inocentes) Maquiavelo se centra en la cuestión del poder, en cómo obtenerlo y gestionarlo para conservarlo. Y lo hace mediante el consejo y la metáfora, de forma que no parezca servilismo pero indique una cierta fidelidad, tal vez poco correspondida. Un dato revelador es que “El Príncipe” se publicó póstumamente en 1531, casi veinte años después de “su regalo”.

Antes de reflejar algunas de sus ideas, quisiera destacar que el personaje trasciende a la persona de forma que resulta distorsionado hasta el extremo de manera que pueda resultar útil al distorsionador. Así, hablamos de “maquiavelismo” para referirnos a un pensamiento retorcido y exento de piedad o ética. Algo resulta “dantesco” cuando el horror supera lo esperado y “sádico” al superar un nivel de agresión o su contrario “masoquismo”. En definitiva, poco importan esos Maquiavelo, Dante, Sade, Sacher-Masoch y sus “ismos” buscan homologar, encuadrar, catalogar y casi siempre reducir o simplificar el alcance de lo tratado: Darwinismo, Marxismo,  Sexismo, Fascismo, Racismo, Cristianismo, Budismo, Socialismo…

A pesar de todo eso (no está claro que Maquiavelo hubiera escrito nunca aquello de “el fin justifica los medios”, expresión que bien pudiera ser razonable según cual sea la realidad y su contexto y sus limitaciones) a pesar de que Maquiavelo debe ser una de las personas cuyo pensamiento ha sido mal interpretado y tergiversado al máximo, su aportación es digna de ser resaltada en una realidad actual en la que el poder sigue siendo la clave de las relaciones y conflictos  sociales pero algunos se obstinan en considerarlo un tema tabú (o del que conviene hacer huir a mis enemigos hasta el punto que olviden su utilidad). Y otros le atribuyen un plus de chulería y prepotencia. Pero el poder es aquello que te dota de los recursos que te permiten mejorar o empeorar la realidad social, o como se diría también, las condiciones de vida y de trabajo de uno u otro sector social. Tal vez, hoy resulta más entendedor resaltar que un fin determinado debe dotarse de recursos que le permitan conseguirlo. O simplemente, los conceptos de táctica y estrategia.

Entrando en algunas aportaciones del pensamiento de Maquiavelo, él considera que “los hombres juzgan por lo que ven por los ojos pero sin el filtro de la inteligencia”. Es cierto que todos ven (excepto los ciegos) pero "no todos comprenden lo que ven". Así, el mundo está lleno de seres cuyas relaciones y conflictos se dirimen en función de lo que aparentan ser, lo que fingen ser. Por esa razón el poder debe saber disfrazarse y fingir con habilidad su verdadera naturaleza porque “los hombres son tan simples que aquel que engaña encontrará siempre quién se deje engañar”.

También escribe que “los hombres viles y soberbios tienen una naturaleza que les lleva a despreciar a los demás y mostrarse insolentes en la prosperidad para resultar abyectos y humildes en la adversidad”. Tal vez sea lo mismo que mostrarse servil ante el fuerte y poderoso ante el débil. Conocemos de cerca ese tipo de vileza.

Según su opinión, “vale más arrepentirse de algo que has hecho que arrepentirse de no haberlo hecho”. Por cierto, “cuando se examina de cerca una realidad, no pueden apartarse los obstáculos sin que de ellos surjan otros”. A mí me sugiere que saber más es la antesala para preguntas que antes no te hacías, que saber más es descubrir el ámbito de tu ignorancia.

El que es elegido príncipe por el favor popular, debe conservar al pueblo como amigo”. En un razonamiento algo más retorcido, sirves a quién te llevó al poder. Pero además, “es más fácil insultar al que amas que al que temes”. Maquiavelo se deja de argumentos almibarados para decir que el poder comporta un cierto nivel de amenaza que te haga ser temido por aquellos que están debajo. Por eso proclama que “la ofensa del poder hacia el administrado debe ser tal que resulte imposible vengarse”. Por esa razón, “el único medio seguro de dominar una ciudad acostumbrada a vivir libre, es destruirla”.

Otra idea sobre el poder es que “no puede haber grandes dificultades cuando abunda la buena voluntad”. El secreto está en buscar esa buena voluntad, cada uno desde su campo. Pero también cada uno desde sus perversiones o ingenuidades. Hoy, el secreto del éxito consiste en lograr imponer una cierta cuota de alienación, de manera que el súbdito siga tu voluntad creyendo que sigue la suya. Pensar como el poder pero vivir como el súbdito. A eso lo llamamos marketing publicitario.

El que quiere ser tirano y no mata a Bruto y el que quiere establecer un Estado libre y no mata a los hijos de Bruto, sólo por breve tiempo conservará su obra”. Es una afirmación cruel pero de sentido común. Me lleva a pensar en el león que tras declararse jefe de la manada, mata a los cachorros precipitando así el celo de las hembras.

Si el partido principal, sea el pueblo, el ejército o la nobleza, que os parece más útil y más conveniente para la conservación de vuestra dignidad está corrompido, debéis seguirle el humor y disculparlo. En tal caso, la honradez y la virtud son perniciosas”. Genial lo de “la conservación de vuestra dignidad”. No olvidemos que Maquiavelo brinda su conocimiento para la obtención del poder. Hoy tenemos muchos ejemplos de corrupción y transfuguismo y a pesar de que ambos aspectos son conocidos solo en parte (corrupto pero también corruptor como agente corrupto doblemente despreciable) todos los cabrones aplican “las enseñanzas de Nicolás”. Lo cierto es que quien quiera conservar el poder deberá contentar aquellos intereses que podrían conspirar contra “esa dignidad” en un momento de debilidad propia. Por otra parte, podría intentarlo con los sectores populares pero resultaría más caro.

Las armas se deben reservar para el último lugar, donde y cuando los otros medios no basten”. Reservar las armas no quiere decir otra cosa que no usarlas pero recordar su existencia. Viene a coincidir con aquella expresión que indica que el poder nace en última instancia de la punta del fusil. Se hecho, Maquiavelo afirma que “todos los profetas armados han triunfado

Los hombres olvidan con mayor rapidez la muerte de su padre que la pérdida de su patrimonio”. Se trata de una muestra de cinismo realista pero incontestable. En este punto, no puedo evitar elevar el tono, más allá de la propia reflexión que, como he dicho, resulta incontestable. Conviene recordar que, a lo largo de la historia, se suele combinar la dualidad de aquello que es viejo y no acaba de morir en relación a lo que es nuevo pero no acaba de nacer. En este tono, el feudalismo estaba en retirada (a pesar suyo) y la ilustración se abría camino pero el poder absoluto se resistía a aceptar lo que vino un par de siglos después de la mano de Montesquieu. La máxima de que el poder no se delega ni comparte ni trocea sigue presente en Maquiavelo. O tal vez, la separación de poderes no fue nunca una necesidad real o no disminuyó un ápice el poder de los poderosos del siglo XVI y la complejidad de las entidades superiores (estado nación) lo hizo inevitable en el siglo siguiente como resultado de un largo proceso de maduración de conflictos.

Conclusión: Sabedor de la importancia de Maquiavelo en el estudio de la gestión del poder situando el contexto, podemos decir que sus afirmaciones resultan un juego de niños al lado de la sofisticación  actual de la imagen, la información, la contrainformación, la desinformación, la intoxicación, la censura, la autocensura  y el terrorismo de estado.

Hoy, la brutalidad extrema ha dejado paso al engaño sistematizado (pensemos en el ejemplo sobre las armas de eliminación masiva en Irak) donde la moralina busca controlar al pueblo esperando no tener que mostrar “otros medios  más directos”.